Todo es «perfecto y necesario»

Todo es "perfecto y necesario" en esta situación - Ignacio Isusi

Muchas veces me has escuchado decir que todo es “perfecto y necesario”. Esta afirmación cobra, en estos días, un sentido especial. Porque es fundamental, mantener el mejor estado de armonía física, mental y espiritual.

Anteayer estuve un poco mustio, así que me lo tuvo que recordar mi hija mayor, que es resiliente desde niña ?.

También, lo importante que es en la vida, cuidar del sentido del humor y de la sonrisa, y muy especialmente en estos momentos en los que estamos confinados en nuestros hogares.

Mantuvimos una conversación tan interesante, que la retomamos en la cena familiar con mi mujer y otras dos hijas. ¡Qué oportunidad tenemos todos de tener conversaciones enriquecedoras!

Hablamos de la importancia de mantener una rutina y la capacidad de sorpresa para no entrar en monotonías cotidianas.

También, de sentirnos agradecidos con lo que el día nos trae, de la solidaridad que se hace presente cuando nos organizamos para hacer las tareas del hogar. Y de la necesidad de hacer las cosas con un grado de excelencia para sentirnos bien y hacérselo sentir a los demás.

Y cuando hablo un joven toca su violín desde el balcón, porque la fiesta de la vida amanece cada día. Y él nos recuerda de esta hermosa manera, que no estamos solos.

Cuídate mucho.

¿Cómo estás? Bueno, aquí estoy en mi balcón matutino con una música de fondo de un balcón que está sonando de un chico que además es el hermano del novio de mi hija. Toca aquí, en un balcón por ahí arriba, sobre esta hora casi todos los días, ha sido casualidad.

Yo hoy quería decirte algo para animarte. Yo hoy estoy contento y creo que eso se transmite cuando uno se siente así. Tiene que ver porque, hoy más que nunca, venía con la idea de que cada día es “perfecto y necesario”, me lo ha tenido que recordar mi querida hija mayor.

Ayer yo estaba un poco triste, de bajón, porque tengo a varios amigos ingresados y ha habido varios fallecimientos en mi círculo cercano y yo también soy humano y entonces estaba tristón.

Mientras estaba tristón, me recordó esto: cada día es maravilloso. Todos los días son maravillosos. Estás queriendo que esto pase ya cuanto antes, que es la otra buena noticia, saber que todo esto va a pasar. Creo que eso tenemos que pensarlo todos, esto va a pasar. Lo importante es saber qué hacemos en él durante. Trato de mantener una rutina pero a pesar de todo, estoy con un poco enfadado con la situación, un poco frustrado. Me gustaría trasladar mensajes animosos, alegres, y no soy capaz.

Ella me decía:

Mira papá, creo que lo de la rutina… no sé yo creo mi día es siempre diferente, cada día yo trato de que sea diferente.

A lo que pudimos llegar en esa conversación es que la rutina creo que va muy bien y creo que es fundamental, en mi caso, tener una rutina de levantarme, de trabajar, de hacer mis horarios, de alguna forma tratar de replicar lo que yo hago o que hacía antes de esta situación, pero sustituyendo aquello que ahora no porque no puedo salir. En definitiva, mantener una rutina pero incorporando la capacidad de sorpresa cada día y eso pasa por estar mucho más atento a lo que sucede dentro de mi casa.

He podido experimentar todos estos días muchísimos descubrimientos: desde encontrarme en el árbol que tengo aquí dos nidos espectaculares con unos pájaros que vienen por las mañanas; el otro día me encuentro una iguana gigantesca que venía a comerse los huevos de esos pájaros… Ahora pueden ser bobadas, pero no dejan de ser entretenimientos del día a día.

Pero si tengo que deciros con lo que me he quedado, voy aprendido después de todos los chats que recibo y que veo en mi propia experiencia viviendo con mi familia, lo importante que es para mí el tratar de sonreír cada día porque en el fondo me siento súper agradecido con todo lo que tengo. Yo tengo un balcón aquí en el que poder estar, lo digo mucho, cómo está mucha gente, como vive mucha gente en sus pisos pequeños con muchos miembros del hogar, con unas vistas a un patio interior muy difíciles. No me siento más que agradecido, y eso me hace sonreir cada día, me lo recuerdo a mí mismo.

La sonrisa y el sentido del humor. Porque nunca en mi familia nos hemos reído tanto, tantas bromas, tantas gamberradas, tantas conversaciones que nos permiten disfrutar, reírnos de nosotros mismos. Todo es “perfecto y necesario”

Ayer mismo teníamos una conversación en la cena, espectacular, nunca hubiera imaginado que podíamos llegar a hablar con tanta profundidad en casa, y lo hacemos habitualmente. Mi propia mujer Marisa decía hablando muchas veces de esta responsabilidad de que hay por parte de mucha gente de salir a la calle a pesar de los pesares que se está diciendo que nadie salga. Y dijo así, de una forma muy natural:

Otro gallo cantaría si los que se estuvieran muriendo, los que tuvieran una propensión mayor a la enfermedad o a fallecer no fuera de la gente mayor si fuera la gente joven, nuestros hijos y nosotros mismos. ¿Qué pasaría?

Es un gran ejercicio de empatía y de trasladarse a esa situación. ¿Qué pasaría si fuéramos nosotros los que estuviéramos enfermando y muriendo con nuestros hijos?

Creo que es un ejercicio bien interesante a realizar y que no se ha lanzado a la población, sobre todo a nuestros jóvenes, a nuestros hijos.

Mira aquí están aplaudiendo, todos los días sobre las siete de la tarde, de siete a siete y media suele tocar aquí el violín, es una maravilla. Esto es una alegría también.

Por último, deciros que os animaría que en el día, y hay muchas cosas escritas y se están diciendo mil recomendaciones y yo no soy el mejor para darlas pero bueno iré contando lo que a mí me sirve; lo importante de tratar de hacer las cosas del día a día de una manera impecable. Todas las cosas con muchísima ilusión. Hoy he decidido levantarme y, como ayer también, ¡qué gran fin de semana! Y preparar un buen desayuno con todo mi amor, un zumo extraordinario a mi mujer, todo bonito.. Y me gusta hacerlo. Siempre hago esto, lo hice desde ayer, hoy lo ha hecho una de mis hijas y tengo que contaros la gracia que ha sido que cuando he visto que había puesto una cuchara cada una de su padre y de su madre, una pequeña, otra… aquí tenemos a veces un poco desordenado en el cajón de los cubiertos… Y lo veo y le digo, hija mía, no, no, no, aquí hay que decir adiós a la desidia, tratar de que haya uniformidad que sea bonito, bonito a la vista, que nuestra vista pueda descansar en una mesa bien puesta, y se reía y decía “papá como eres”.

Bueno pues yo creo que a veces en esa impecabilidad, en esa excelencia, creo que se pone mucho del amor que profesamos hacia las personas con las que vivimos, en este caso, pues a favor de mi mujer, de tus hijas, de las personas que vivimos en la casa. Creo que es muy importante todo eso que significa en todos esos pequeños detalles. Aquí tenemos un horario muy estricto de cada uno que hace qué cada día y cada hora de limpiar la casa de preparar la comida, va a hacer los baños, todo. Y de verdad, que no sabéis que la alegría que me da

muchas veces cuando uno le toca hacer algo y que enseguida sale alguna hermana o mi mujer ofreciéndose a, no te preocupes estás cansada yo lo hago… o papá yo te lo hago, no te preocupes por mí, como se decía en mi casa casi siempre cada uno que hace que haga lo suyo y un poco de lo común. Pues eso está aquí y primando que todo el mundo está a favor del espectáculo y tratando de ayudarse los unos a los otros.

Bueno, quizás pueda parecer algo muy básico, pero eso es lo que tenemos. Es un sentimiento a mi juicio de solidaridad que está en nuestra casa que seguramente tenga que ver con nuestra forma de mirar al mundo y que nos consuela y que nos gusta y nos hace ser felices. Insisto, ser excelentes, ser minuciosos en cómo hacer las cosas, en casa, en teletrabajo, la conversación, tratar de ser delicados, de cuidar todo eso de poner el foco en hacer todo eso bien, nos va a hacer sentirnos eficaces, eficientes, útiles y sentirnos bien con nosotros mismos.

Nada más. Que tengas un gran día, yo voy a seguir por aquí en mi balcón matutino, en este caso vespertino, contándote todas las cosas que piense que pueden contribuir a hacerte este confinamiento es un poco más agradable y aprender a aprender y aprender que todo es “perfecto y necesario” en la vida. El día está siempre puesto aquí, somos nosotros los que lo hacemos difícil si algo no está funcionando tiene que ver contigo, no tiene que ver con el día. Es maravilloso, los pájaros cantan más que nunca y el agua de los mares y de los ríos está más limpia que nunca. Somos nosotros, algo hay que aprender, busquemos ahí.

Ahí tenemos a Cresente que no Crescente, que yo siempre lo digo mal, tocando el violín ¡es un fenómeno!

Bueno, chau.

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