Ante los pies de los caballos

Hoy me he encontrado con esta planta y mi mente ha volado a la más tierna infancia. Hasta mi colegio de toda la vida y a nuestra casa en Vitoria.

La planta debía estar de moda en los 70. La veías por todas partes 😂

Mi hermano y yo tendríamos unos 5 y 6 años. Y la planta del descansillo del 5° piso donde vivíamos pedía a gritos ser regada.

Y aquella observación cotidiana, nos llevó a despertar en nuestra mente inocente, una curiosidad esencial. ¿Qué pasaría si en lugar de H2O, la regábamos con nuestra inocua 🙈 “agüita amarilla”?

Desconocíamos, que al ser satisfecha la incógnita existencial, nos transportarīa irremediablemente al desconocido mundo de la travesura infantil continuada.

Cada día, nos traía del cole un vecino que se quedaba en el 2° piso. Así que ayudados por las ganas insuperables y por la eterna lentitud del ascensor, evacuábamos nuestra incontinencia sobre el vegetal, antes de tocar el timbre de casa.

Aquello parecía inofensivo, así que hicimos uso y costumbre.

Hasta que un día nuestro padre, pilló a mi querido hermano “in flagrante delicto”. Bronca monumental al pobre y nunca más.

Pienso ahora con este ejercicio psicoanalítico que dejé a mi hermano solo ante los pies de los caballos. Lo siento hermano 🙏!Fui un cobarde 😂🙈😘❤️

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