¿Quién quiero ser durante el COVID-19?

¿Quién quiero ser durante el COVID-19?

Hoy comparto contigo esta reflexión desde el balcón de mi casa.

Un abrazo grande. ¡Cuídate!

Hoy en paseo matutino en la terraza de mi casa, que tengo un pasillo muy largo.

Queriendo contarte algo que espero que te resulte de alguna utilidad que, por lo menos, sirva para aliviar quizás las ansiedades que estamos viviendo durante todos estos días y que van a que van a permanecer durante un tiempo.

Lo quiero hacer porque el portero de mi casa donde yo vivo me ha animado a hacerlo casi me ha reñido y me ha dicho que tenía la obligación casi ética y moral de trasladar este mensaje. A mí me ha dado un poco de vergüenza, pero quizás está bien. He estado en un momento de cierta confusión, tensión y preocupado y no me sentía con el ánimo de hacerlo, pero ahora sí.

A mí me han encantado estos textos que me están enviando con motivo de esta pandemia.

Hablaba de varias zonas de quien quiero yo ser durante esta durante el coronavirus, durante esta pandemia y hablaba de tres zonas. Pero a mí me gustaría hablar de cuatro zonas.

La zona de la responsabilidad

Una de ellas tiene que ver con la zona de la responsabilidad. Yo puedo ser una persona responsable. Como estamos viendo, no tanta gente que está teniendo comportamientos tremendamente irresponsables, saliendo a la calle cuando no tiene que salir, haciendo una gestión absolutamente negligente de lo que se nos ha impuesto, de lo que no se nos ha indicado por parte de las autoridades. Lo que indica el propio sentido común. Ayer mismo, en el supermercado, me encontré con una persona sin guantes y mascarilla, sin nada, tocando toda la comida. Le llame la atención muy educadamente y no solamente no me hizo caso, sino que encima, me miró con reproche, con desdén, no nos interesa. Te das cuenta que hay seres humanos que todavía están muy lejos de acercarse a lo que seguramente significa un ser humano moderadamente responsable.

La zona del miedo

Yo creo que luego tenemos la zona que yo llamo la zona del miedo. Son las personas que viven afincadas, presentadas en el temor que lo único que hace es vivir la situación alimentándose de todas las peores energías, información absolutamente dañina, nada contrastada que encima se replica y se reenvía con el único afán ventilatorio, como digo yo, y que también a mi juicio comporta una cierta irresponsabilidad porque no genera ningún valor.

Desafortunadamente, creo que hay muchas personas que también viven esta situación, afincadas en ese temor y esa negatividad, con un carácter irritable y buscando siempre culpables, pero realmente, sin aportar nada valioso a esta situación, ni a los demás, ni a ellos mismos.

La zona del aprendizaje

Creo que hay una tercera zona que es la zona de aprendizaje. Esta zona me encanta porque yo creo que cuando uno llega a esta zona tiene que ver con que uno se da cuenta de que puede hacer lo que puede hacer y aceptar esa situación. No puedes controlar muchísimos factores y entiende como uno se siente y entiende que es importante pensar y reflexionar

sobre como yo puedo encontrar una forma de sentirme bien en esta situación en la que me encuentro, me nutro de información y también distribuyó el reparto pero luego siempre con una vocación de querer ser útil o de querer ayudar a los demás animando cualquier cosa, mando aquello que consideró que no hace perder el tiempo y que puede resultar de alguna utilidad.

La zona del crecimiento y el desarrollo personal

Muy a la par de la zona del aprendizaje está, por último, la zona del crecimiento, del desarrollo personal de la que me has oído hablar muchísimas veces. Yo creo que es el gran salto y que se resume básicamente con la zona en la que la persona se siente absolutamente agradecida de lo que tiene. Yo se lo decía a mi mujer, mi madre repetía una frase cuando estaba enferma que repetía sin parar, y es que cuando ya estaba muy mal, en silla de ruedas, y me decía: “mira hijo, si, pero hay gente que está peor” y es verdad, ¿no? Yo creo que en esta misma situación si uno mira a su alrededor se va a dar cuenta que hay gente que está mucho peor que uno mismo.

Esta es la zona en la que la persona empieza a hacerse preguntas de las de siempre, de la vida, las que tienen que ver con la búsqueda de propósito, de sentido, las que tienen que ver con aprender a mirar el mundo no desde el ombligo propio sino desde los zapatos de los demás, es la zona en la que nos interesa poner todos nuestros talentos al servicio de la humanidad, en la que queremos ser útiles, en la que nos encontramos como siempre digo con el amor más profundo.

Seguro que hay alguien que está escuchándome que le pueda parecer esto de los mundos de Yupi, pero lo cierto es que, cuando uno va transitando por la vida, viviendo y acumulando experiencias, cuando se llega a esta fase en la que se pone en valor lo que significa crecer, el desarrollo humano, es como que es tremendamente adictivo. Tan adictivo como estar en la zona del miedo, pero con la gran diferencia de que vivir en esta zona del desarrollo, del crecimiento como ser humano comporta más cosas buenas, alegría, felicidad, bienestar, serenidad, paciencia. No sé, muchas cosas buenas. Me gustaría que te quedaras con eso.

Quizás el 6º y el último mensaje que hoy se me ocurría, era que yo a pesar de todo creo que, en mi casa, las ventanas de mi balcón siguen abiertas de par en par a la esperanza. Y entender que esto que te he contado ahora y que tiene que ver con esta pandemia, seguramente sean zonas válidas para toda nuestra vida, no solamente en estas situaciones de catarsis o de zozobra. Yo creo que, si pensamos bien en nuestra vida cuando podríamos tener otra vida ahí fuera, no es muy distinto de donde nosotros querríamos vivir.

La importancia del aprendizaje siempre en la vida. Esto también es una oportunidad para aprender. Esto lo he repetido tantas veces: todo es perfecto y necesario una vida. Todo es para algo, todo depende de cómo se mire, con las gafas con las que se mire.

Nada más, seguiré compartiendo mis reflexiones, no sé si desde aquí o quizás frente el ordenador, pero hoy me parecía oportuno hacerlo aquí. Por lo menos, que pudieras escuchar esto que hoy quería contarte.

Y Manuel, espero que te parezca bien lo que te cuento. No sé si es muy inspirador ?.

Cuidaos mucho.

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