“De aquí no me muevo hasta que no me paguen”

Eso le dije a su secretaria. Recuerdo que en mi vida anterior como empresario, tuvimos un cliente que no pagaba. Lo peor es que teníamos la certeza de que las cosas a él (a su empresa), le iban muy bien. Al final, me harté y allí que me planté con mis treinta añitos, en sus oficinas. Dije a su secretaria que no me movería, hasta que se me pagase el dinero debido. Levantó el teléfono con cara de póker y masculló algo entre dientes. En unos pocos minutos, me encontraba en el despacho del Director General recibiendo de su propia mano, un cheque por la cantidad adeudada. Creo que me recibió y pagó porque puso en valor mi audacia.

Yo era una joven promesa en el mundo del emprendimiento. Él se encontraba en la antesala de su ocaso profesional. No puedo con los que abusan de sus proveedores. Especialmente cuando estos, son emprendedores jóvenes que empiezan. Hoy he sabido de un caso parecido de un amigo al que no le pagan y se va a ver obligado a despedir a parte de su equipo. Una pena. Me parece indigno el abuso del poderoso. Pasa una buena semana.

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