¡Cómo me cuesta perdonarme!

Cómo me cuesta perdonarme

Con mis dos primeros enfados no me costó demasiado pedir perdón. A pesar de que no era lo que me pedía una parte de mi ser, el corazón lo tenía claro: me había equivocado.

Encontré alivio y paz al reconocer mi error y pedir perdón a quien correspondía.

Sin embargo, el tercer enfado está resultando el más complicado de resolver. Este tiene que ver con los otros dos enfados anteriores:

– Estoy enfadado por haberme enfadado –

Y creía que había madurado lo suficiente y crecido y resuelto algunas cuestiones de mi ego que en tiempos pasados me habían llevado a callejones sin salida.

Y escribo este post para poner un poco de luz en mi propia decepción.

Y pienso que sigo siendo duro e inflexible conmigo mismo. Creo que es porque tengo una imagen de mí a la que otorgo demasiada importancia y relevancia.

Y lo cuento aquí a todos vosotros para mostrar mi vergüenza y así aprender a quitarme importancia y vivir con más liviandad y sencillez.

¡Cómo me cuesta perdonarme! 🙈

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